La renuncia de la rectora de la UTEC deja una pregunta que el sistema político no puede seguir postergando.
Valeria Larnaudie asumió hace menos de un año. Nadie desconocía la exigencia del cargo. Sin embargo, una académica de primer nivel, investigadora
y docente
, decidió dar un paso al costado
en un plazo muy breve.
¿Alcanza con decir que el cargo demanda demasiado tiempo? Cuesta creerlo.
Cuando alguien con esa trayectoria entiende que no puede desempeñar adecuadamente su función, el problema deja de ser personal y pasa a ser institucional.
Mientras tanto, el interior sigue esperando.
En Salto no hubo avances significativos en la expansión de la oferta universitaria
ni en una presencia institucional acorde a las necesidades de la región. Las prioridades continúan concentrándose en el área metropolitana.
Esto vuelve aún más relevante el debate sobre la futura Universidad de la Educación.
Si no se garantiza desde el comienzo que prevalezcan la excelencia
, los criterios académicos
y la conducción técnica
, existe el riesgo de que las presiones corporativas
y gremiales
condicionen las decisiones.
Uruguay necesita universidades que formen mejores profesionales
, produzcan conocimiento
y tengan una presencia real en todo el país.
El interior no puede seguir quedando relegado.
